TENTE

TENTE, UN GRAN NOMBRE EN JUEGOS DE CONSTRUCCIÓN.
Exin, Borrás, Hasbro, Colecciones y Modelos de sus series Astro, Ruta, Mar, Oceanis, Aire, Scorpion, Cosmic, Roblock, Titanium, Alfa, Combi, Variant, Pocket, Mini y Micro.

miércoles, 31 de octubre de 2012

TENTE Titanium 0461, 0463, 0459.
Rumbo al futuro.


TENTE Titanium 0463. Galaxie. Exin. 1988.
TENTE Titanium 0461. Wolfdark. Exin. 1988.
TENTE Titanium 0459. Blackgun. Exin. 1988.

La llegada de mi primer modelo de la serie Titanium ocurrió en alguno de los veranos entre mis últimos cursos de la educación general básica y el primero del bachillerato unificado polivalente (1989-1991). Como los juegos entre los chicos del barrio iban por modas según el año y la temporada, TENTE tan pronto aparecía como desaparecía de entre las alternativas, aunque para mí siempre estuviera presente. Una vez más, había vuelto, y yo me había encaprichado de una nave de las nuevas, de lo último que había incluido en su catálogo: la bonita nave roja biplaza Foxstar. Una vez más insistí a mi madre para ir a la papelería de uno de mis vecinos en busca de otro modelo, con la diferencia de que esta vez el que yo deseaba estaba, sí, pero el precio le pareció excesivo a mi madre y solo me consintió comprar, de esa serie, el siguiente más barato como mucho: la nave biplaza Wolfdark.

Wolfdark es una nave de 110 piezas, de cuerpo azul y alas inclinadas dispuestas de forma convexa de color marrón metalizado (al cual podemos llamar marrón Titanium, ya que es la única serie que tiene piezas con purpurina incluida en su plástico). Por esta última característica, a pesar de que sus tripulantes no se alojan en una cabina cerrada y de que el cuerpo del vehículo es alargado, siempre me recordó al caza de Darth Vader, de La guerra de las galaxias.



En la fotografía se encuentran también las otras dos naves de esta misma serie que tienen colores y decoraciones comunes con la anterior, convirtiéndolas en unidades de una misma flota imaginaria. Estas son la gran Galaxie, de 183 piezas, y la pequeña Blackgun, de 62 piezas, llegadas a mí una década más tarde. La primera tiene una estructura muy alargada compuesta por un cuerpo azul para los motores, los propulsores y las grandes alas dispuestas de forma cóncava, y otro pequeño cuerpo de carga y la cabina de color marrón Titanium, todos unidos en forma lineal. La pequeña de las tres es una monoplaza de baja altura, con estructura también lineal, con el cuerpo trasero azul para el mismo uso que el de la anterior, de alas horizontales, y la cabina avanzada de color marrón Titanium.

martes, 30 de octubre de 2012

TENTE Aire 0509.
Capricho de los cielos.


TENTE Aire 0509. Helicóptero Falcon. Exin. 1986.

Quizá rondase el año 1986 cuando arrastré a mi madre a la juguetería de la plaza en busca del helicóptero armado de la serie Scorpión. No recuerdo que hiciera frío ni que el cielo estuviera especialmente oscuro, por lo que quizá fuese verano. Sea como fuere, el caso es que no disponían de tal modelo y me ofrecieron el único helicóptero que tenían. ¿Cómo decir "no" a una caja de TENTE? El helicóptero Falcon, de 111 piezas, se sumó a mi escueto catálogo.



Es un helicóptero azul y rojo con ruedas, raro porque en su cuerpo central alberga un pequeño planeador monoplaza plegado. Este pequeño avión se puede separar de su aeronave nodriza cuando esta está en tierra, ya que para ello hay que bascular el cuerpo del rotor principal.




TENTE Roblock 0797.
El llanto más amargo.


TENTE Roblock 0797. X-Tronic. Exin. 1986.

La llegada a los catálogos de los modelos transformables de la serie Roblock en 1985 supuso un antes y un después para TENTE. Presumiblemente inspirados por la famosa serie de dibujos animados Transformers, con estos modelos llegaba una especie de modernidad futurista que le dio un importante empujón a la marca, para los que se diseñaron, además, las bisagras de 2x2 tetones.

Como en la citada serie, a mí me gustó desde el principio el modelo azul transformable de robot a helicóptero llamado Helitron, y fue buscándolo en las pocas jugueterías que había razonablemente cerca de casa como acabé llevando conmigo el que fue mi primer Roblock: X-Tronic, de 247 piezas. Dado que no lo conocía, estimo que rondaba su año de aparición (1986), aunque ignoro si fue por mi cumpleaños o por algún otro de los pocos motivos notables por los que en aquella época se justificaba hacer regalos a los niños. Era una pena que las tiendas de barrio no tuvieran el surtido que se puede encontrar hoy día en una gran superficie comercial. No me fui muy convencido con el modelo y, aunque en poco tiempo se hizo mi modelo favorito, nunca dejé de añorar el que buscaba inicialmente.



X-Tronic es uno de los Roblock más grandes, de colores amarillo y azul, transformable en un vehículo de grandes ruedas. Su cabeza-cabina tiene un par de cúpulas ahumadas oscuras a modo de ojos de insecto que la hacen muy atractiva. Una de las características más importantes de este modelo es que posee una pieza en forma de caja con luces intermitentes y sonido alimentada por un par de pilas (solo otros dos modelos la tienen: el Roblock Krator y la estación espacial Odyseus, de la serie Cosmic). Esta pieza daba mucho de sí cuando formaba parte de las naves espaciales que construía y con que jugaba en mi casa, a oscuras para disfrutar plenamente de sus diodos luminosos.

Este, mi Roblock, fue el protagonista del capítulo que más me entristeció con respecto a mis piezas: Entre montaje y montaje propio, de vez en cuando yo tenía la feliz costumbre de reconstruir mis modelos favoritos y tenerlos un tiempo sobre el mueble escritorio de mi habitación. Una tarde, al llegar a casa, encontré mi Roblock a medio desmontar sobre la mesa del comedor. Era evidente que se había estrellado contra el suelo, y mi corazón se encogió. Mi hermano y mi padre estaban redistribuyendo los muebles de nuestro dormitorio sin siquiera descargarlos, y X-Tronic, en modo camión, rodó de su estante. Intentaron calmar mi llanto afirmando que solo se había desmontado, y eso parecía cuando empecé a recomponerlo; pero no había sido solo eso: una de las raras cúpulas de su cabina había recibido el primer impacto y se había rajado, casi partido completamente. Lloré y lloré, mucho. Quizá durante toda la noche. Desde entonces permanece bien pegada con cinta adhesiva incolora por el interior, porque, aunque lo he buscado, no he encontrado repuesto sin dejar cojo otro modelo (de los que tengo, también poseen estas cúpulas en ese mismo tamaño la nave Titanium Galaxie y la Base espacial Andrómeda, de la serie Cosmic). No obstante, las imágenes muestran su lozanía.



lunes, 29 de octubre de 2012

TENTE Cosmic 0432, 0429, 0436 y 0437.
¡Comienza la invasión!


TENTE Cosmic 0436. Redwolf. Exin. 1987.
TENTE Cosmic 0432. Spacewalker. Exin. 1985.
TENTE Cosmic 0437. Stroner. Exin. 1988.
TENTE Cosmic 0429. Láser antiniebla. Exin. 1985.

Por fin empezó a ampliarse mi haber con modelos espaciales. Esto pasó con Spacewalker, un bonito modelo bípedo de 157 piezas pilotado por un par de extraterrestres de color verde transparente, regalo de mis padres (quiero pensar que en otra Navidad; pero no estoy seguro). Éste no podía evitar recordarme los vehículos imperiales que aparecen en el planeta de los Ewoks de la película El retorno del jedi; aunque su tamaño, en proporción con sus ocupantes, es mucho mayor y cuenta con dos brazos multifunción. Con él llegaron mis primeras antenas y cañones láser, mis primeros cilindros (depósitos), los muñecos que serían mis favoritos durante años, tubos negros, hidráulicos, pantallas y consolas, y, sobre todo, mi primera cabina practicable biplaza y un buen puñado de bisagras. Creo que ha sido el modelo cuyas piezas, a nivel constructivo, me han dado más juego. Tanto que, como no es de extrañar, algunas de las delicadas piezas articuladas han sufrido los consiguientes desperfectos del uso frecuente.

Además de los puestos de pilotaje en la cabina, Spacewalker tiene una atractiva sala de ordenadores en su interior.




TENTE Cosmic 0432. Spacewalker.

El siguiente modelo en llegarme de esta serie que aparece en la primera fotografía fue la nave Láser antiniebla, de 87 piezas, junto a otros pocos modelos olvidados en la papelería de mi antiguo barrio (hecho que narraré próximamente). Es una atractiva nave, con patas y otros elementos originarios de la serie Astro, con cabina doble de su propia serie para otros tantos tripulantes.

Luego llegaron los otros dos: Stroner y Redwolf; pero su orden de llegada y su origen se me escapan de la memoria. De cualquier forma, intuyo que el primero llegó junto a Láser antiniebla. Con sus 120 piezas, se trata de un raro vehículo rojo de dos cuerpos traccionados por cadenas, con una especie de antena en el cuerpo delantero y dirigido desde una cabina elevada desde el trasero. Aunque TENTE ya no se fabricaba en las factorías de Exin y los estudios a penas me dejaban tiempo de disfrutar de este juguete, yo conseguí, por fin, ejemplares de sus preciadas cadenas.


TENTE Cosmic 0437. Stroner.

Redwolf es un robot rodante de 143 piezas. Sus brazos son desiguales, estando uno provisto de una pinza y el otro, de lo que podrían ser cañones láser o puntas soldadoras. Es dirigido desde su parte más alta, desde lo que semeja ser su cabeza. Aunque la primera vez que lo vi me pareció ciertamente feo, finalmente lo conseguí precisamente porque lo busqué a propósito. Esto ocurrió en una juguetería madrileña con mucha solera; pero esa historia la contaré a su debido tiempo.


miércoles, 24 de octubre de 2012

TENTE Astrokits Chamburcy.
Aplacando pataletas.


TENTE Astro 0341. (Combi 3. nº 8) Lanzadera espacial. 1984
Astrokit nº 1. Astronauta autopropulsado. 1985
Astrokit nº 2. Planeador orbital. 1985
Astrokit nº 6. Turbo rastreador. 1985

Acababa el año 1985. Era alguno de esos días fríos de vacaciones navideñas en que aún no habían llegado los tres sabios de las barbas y las coronas con sus camellos cargados de paquetes, y estaba con mis padres de gozosa visita en casa de mi tía. Mas aquel día no debió de ser muy gozosa, porque, no recuerdo el motivo, tuve una pataleta a todo llorar. Debió de ser gorda, mas solo lo recuerdo por la anécdota de que mi tía me hizo una oferta a cambio de que me calmase. Digamos que los pajes de los barbudos habían ido de avanzadilla y ya habían dejado allí lo que me tocaba ese año, y ella, supongo que consciente de que el gran secreto ya no lo era para mí, me ofreció adelantármelo unos días si dejaba de reventar los tímpanos a los adultos. Me calmé, sí, pero no por el trato como tal, sino por la perplejidad que me produjo entonces la traición de mi tía a las tradiciones. Dos minicajas de equivalentes modelos promocionales de la hoy extinta marca de postres Chamburcy salieron de un cajón: el 1 y el 6 respectivamente. Aunque el tamaño del presente me decepcionó, hasta la fecha no había visto astronautas rojos, que nunca dejaron de ser una rareza.

El nº 1 es el Astronauta autopropulsado, modelo constituído por tan solo una base amarilla de 3x2 tetones, el peculiar astronauta rojo y el motor propulsor con hélice de su espalda. Como se ve en la fotografía, esta última ha sufrido una rotura por el uso, típica, por desgracia, en este tipo de piezas. El nº 6, Turbo rastreador, es el pequeño deslizador azul de antenas amarillas con propulsores rojos y astronauta blanco. Con él llegó mi primer ladrillo inclinado.

En la imagen, además del astronauta rojo autopropulsado y del deslizador, hay un tercer Astrokit: el nº 2, Planeador orbital. Éste, formado por un ala azul de base, un par de estabilizadores rojos, un cuadro de mandos amarillo y el astronauta, ha sido compuesto a partir de piezas sueltas.

A parte de estos, en la imagen aparece el modelo nº 8 de la serie Combi 3 (Lanzadera espacial), regalo de cumpleaños de un vecino, hijo de los dueños de una gran papelería y juguetería de donde también salieron otros de mis modelos. Es una bonita nave monoplaza de color rojo con alas pequeñas, y cola y patines de helicóptero. 20 piezas en total más el piloto astronauta. Con él llegó mi primera cúpula parabrisas ahumada.

lunes, 22 de octubre de 2012

TENTE Mar 0615, 0712, 0606. Oceanis 0657.
Los barcos que aterrizaron.


TENTE Mar 0712. Motonave canguro. Exin. 1983.
TENTE Mar 0615. Fragata lanzamisiles. Exin. 1978.
TENTE Mar 0606. Barco de rescate. Exin. 1984.
TENTE Mar 0604. Barco de policía. Exin. 1981.
TENTE Oceanis 0657. Patrullera. Exin. 1992.

Siguiendo al viejo barco de policía, estos fueron los barcos que aterrizaron en mis brazos sucesivamente:

El primero, por uno de mis cumpleaños, de parte de mi tía, hermana de mi padre, el 0615, Fragata lanzamisiles 121, de 68 piezas. Es un barco militar que, además de su armamento propio, cuenta con un helipuerto en la popa. Aunando las bases de sus proas a la que ya tenía del barco de policía, el asiento y el astronauta de la Unidad explanadora y usando sus ruedas como toberas pude empezar a construir pequeñas naves con alas armadas con una o dos baterías de misiles, que ya entonces era lo que me gustaba. Hoy día sigue sufriendo el mal de los viejos juguetes muy jugados y le faltan el pequeño helicóptero y una pieza de la parte alta del puente de mando, además de que una de las antenas tiene marcas de haber sido pisada alguna vez.

Luego, los Reyes Magos me trajeron en casa la gran Motonave Canguro (0712). Un barco transatlántico de pasajeros con gran cantidad de piezas a las que veo más utilidad ahora que entonces, cuando lo que yo quería eran vehículos espaciales. Prácticamente solo usaba la antena a modo de cañón láser y el radar.

Otro cumpleaños, y otro barco: el de rescate (0606), de 58 piezas, que se me antojó especialmente bonito. Gracias a mi abuela tuve mis primeras piezas acodadas y mi primer cable flexible, que, una vez más, pasaron a formar parte de modelos espaciales.

El modelo más pequeño de la imagen, la patrullera 0657, otro militar, llegó casi quince años más tarde junto a otros modelos del fondo de la papelería de mi barrio cuando la factoría de Exin hacía años que había dejado de producir piezas. A mi ejemplar le faltan las ventanas y los detalles gráficos porque, para que las piezas siguieran siendo lo más versátiles posible, decidí no instalarle las baratas pegatinas con que habían sustituído las serigrafías de los modelos más antiguos.

viernes, 19 de octubre de 2012

TENTE Mar 0604.
Las piezas anticipadas (2).


TENTE Mar 0604. Barco policía. Exin. 1981.

Las piezas de la gasolinera y su setentero camión cisterna y el barco de policía Charlie con cañones y helicóptero de mi hermano fueron las primeras de TENTE que pude disfrutar. Habíamos tenido piezas de madera apilables de colores y otro juego de construcción de plástico de tubos azules y vástagos amarillos encajables; pero empezar a montar con estos dos modelos de TENTE me abrió una enorme puerta de posibilidades técnicas y estéticas.

Como la gasolinera y su camión cisterna, el barco de policía, de 46 piezas, también había sufrido los avatares propios de los juguetes antes y después de llegar a mí. Es un barco de vigilancia azul y blanco con un cañón doble en la proa y un helipuerto en la popa con su helicóptero respectivo. Entre otros desperfectos menores, perdió las piezas más delicadas por importantes deterioros: la antena, una barca y, más dolorosamente, la sirena y el pequeño helicóptero. Hace poco que repuse la mayoría, aunque la antena no es la propia. El helicóptero sigue ausente. Debido a lo escueto de mis existencias, otras de sus piezas entraron a formar parte importante de mi temática constructiva favorita, y así, con las pegatinas caseras que les instalé, las he querido conservar en recuerdo de aquella época en que los trabajos manuales suplían la inexistencia de ordenadores personales e impresoras. Hoy el resultado habría sido más refinado aun en detrimento de la magia de haberlo hecho uno mismo con esos medios pobres que agudizaban el ingenio.





jueves, 18 de octubre de 2012

TENTE Ruta 0692.
Las piezas anticipadas (1).


TENTE Ruta 0692. Gasolinera y camión cisterna.
TENTE Ruta 0693. Silo y camión de cemento. Exin. 1977.

Las piezas de la gasolinera y su setentero camión cisterna, de 86 piezas (con serigrafía de una marca que he conocido desde que tuve uso de razón), y el barco de policía Charlie con cañones y helicóptero de mi hermano fueron las primeras de TENTE que pude disfrutar. Habíamos tenido piezas de madera apilables de colores y otro juego de construcción de plástico de tubos azules y vástagos amarillos encajables; pero empezar a montar con estos dos modelos de TENTE me abrió una enorme puerta de posibilidades técnicas y estéticas.

El primero de estos modelos consta de un pequeño camión de reparto de combustible amarillo y rojo y una gasolinera con dos cabinas a modo de oficinas y cuatro surtidores de gasolina. Ésta tiene un techado rojo con un par de rótulos que se sustenta con un par de pilares blancos con bandas rojas. El ejemplar que tengo ha estado incompleto durante más de dos décadas. Hace relativamente poco, la llegada a mis manos de piezas sueltas extraviadas de sus cajas respectivas me ha hecho posible completarlo de nuevo y sentir una regresión a mi infancia. En la foto aparece junto a su emparentado silo y camión de cemento (Ruta 0693), compuesto a base de piezas sueltas, algunas impropias, de lotes adquiridos a través de Internet.

TENTE Combi nº7. Homenaje a mi primer modelo propio.


TENTE Combi nº7. Unidad explanadora. Exin. 1980.

Modelo sencillo que originalmente constaba de 21 piezas, contando ruedas y ejes desmontados, más un astronauta compuesto por 4 (tronco y cabeza, brazo derecho, brazo izquierdo y piernas). Se trata de un pequeño vehículo con una pala, articulada, para realizar trabajos de movimiento de tierras en la Luna o astros similares. Pertenece a la primera generación de la serie Combi, la cual constaba de varios modelos de pocas piezas y estaba ideada para ir combinándolos y poder construir los modelos de más piezas que se proponían. Como no podía ser de otra forma, tiene piezas y características comunes en los modelos de la serie Astro de vehículos espaciales.

Fue mi primer modelo propio, regalo de cumpleaños de mi abuela materna a principios de los 80, aunque no recuerdo de qué año exactamente. En la fotografía puede verse que le falta el tubo de escape cromado que debería estar colocado verticalmente delante del asiento del astronauta. Los años de uso en mi niñez de una pieza tan especial y preciada acabaron con el pequeño tetón de sujeción. Aunque lo pegué a la pieza en que se instalaba (ahora sé que con un adhesivo inadecuado), terminó en la basura por inutilidad. De haber ocurrido hoy día, habría encontrado la forma de poderlo usar en lugar de deshacerme de él.

Con él inauguro este blog dedicado al juguete de mi vida.